Hace ya tiempo q no escribía nada. ¿Q tal? ¿Cómo estáis?
Salimos contentos de las alturas y la sequedad de Perú, así q ha sido un gran contraste llegar a Costa Rica: verde y humedad. Alquilamos un coche por una semana para poder recorrer el país a nuestro ritmo.
Comenzamos con uno de sus parques, el de Monteverde, situado en el centro, al norte de San José. La llegada fue a través de una carretera de ripio, con baches y muchísimo polvo. Nos alegramos al ver el parque, pues es un bosque húmedo, primario, no ha intervenido el hombre. El primer recorrido me encantó: árboles altísimos, vegetación por doquier, lianas al estilo de tarzán, suelo completamente cubierto, tierra húmeda a pesar de q los riachuelos no llevaban agua. ¡Q bien se respiraba! El segundo recorrido ya no fue igual; a pesar del verdor no había agua, los cauces estaban secos y ya no había la misma humedad. Al parecer llevaba mucho tiempo sin llover, estábamos al final de la época seca. Nos adentramos, ya fuera del parque, por una carretera en busca de un mirador y, éste no lo encontramos, pero vimos cómo las nubes pasaban de la zona del Caribe a la del Pacífico, deshaciéndose en principio, pero cubriendo en poco tiempo todo. La visión de la montaña desde lo alto, la invasión de las nubes y tanta vegetación exhuberante fue un espectáculo.
Cambiamos de parque, nos fuimos hacia el sur y hacia la costa del Pacífico, a visitar el parque de Manuel Antonio. En esta zona, marzo es el último mes de sequía. Hacía un calor insoportable y se echaba en falta el agua por todos los lados. También aquí hay dos recorridos: uno por bosque para ver una cascada y diversos animales y otro más largo q pasa por distintas playas y calas. En el primero, ni la cascada tenía agua, estaba completamente seca, ni se vieron a penas animales con tanta gente. El segundo fue bonito, las playas son lindas (como dicen aquí), pero el calor no nos dejó disfrutar mucho. En cualquier caso, playas bonitas por la zona hay muchas. Conclusión: el parque Manuel Antonio nos desilusionó.
Continuamos por el Pacífico, hacia Uvita, pueblecito q es la sede del parque marítimo de ballenas. En septiembre y octubre llegan muchas ballenas, de paso migratorio y debe ser fácil verlas desde barcos q se preparan para turistas. Nosotros, en marzo y con calor, ni atisbo de ellas. Varias playas de la zona pertenecen al parque, y por tanto hay q pagar diariamente para entrar en ellas. La playa de Uvita es curiosa poque tiene un trozo de tierra con forma de cola de ballena q se oculta con la marea alta y se descubre con la baja, dejando caminar por ella hasta el final. Nosotros dimos este paseo al atardecer, allí me di yo un baño y regresamos al pueblo ya de noche. Fue muy agradable aunque los baños ahora, en esta zona, no son refrescantes; ¡el agua estaba caliente! Apetecía algo más fresco. Además la arena es negra y tipo lodazal, así q el agua no es transparente, lleva mucha arena.
Nos decían q era un año de mucho calor, q en el Caribe estaba más fresco, q habia llovido mucho, así q fuimos hacia allá. Pero esto y costumbres del país os la cuento en otra entrada. Las impresiones y sensaciones van a ir mejorando cada día
Hasta pronto. Besos