Buenos días a todos.
Escribo esta entrada desde el aeropuerto de Cuzco, ya para abandonar Perú. De este país sólo habrá esta publicación, puesto q toda nuestra estancia ha girado en torno a los incas, al Valle Sagrado y Machupichu.
Llegamos a Cuzco por vía terrestre, en autobús. De esta manera disfrutamos de la diversidad del paisaje, de las montañas y valles q se atraviesan. Por ahí, paralelo a la carretera, circula el tren turístico catalogado como el segundo de más interés del mundo, no sólo por el lujo, sino también por la ruta q realiza. Así q nosotros pudimos ver el paisaje aunque, eso sí, sin ningůn lujo.
El Valle de los Incas es increíble. Con pueblos metidos en la cordillera andina, con restos arqueológicos de ciudades incas. Contratamos un taxi y comenzamos por Saqsaywaman, seguimos con Puka Pukara, Tambomachay, Pisaq para finalizar en Ollantaytambo, q domina todo el valle, y desde donde sale el tren a Machupichu. Todos ellos se sitúan entre montes y valles y en todos ellos los restos muestran cómo vivía la civilización inca.
El pueblo más cercano a la Ciudad Sagrada es Aguascalientes, un pueblo creado para el turismo, al estilo "peruano", y a él sólamente se llega en tren o andando durante una travesía mínima de dos horas. Nosotros elegimos el tren aunque el precio es un disparate, 232 $ los dos billetes ida y vuelta, con una duración de hora y media a ritmo de tortuga (el estado peruano ha convertido Machupichu en una mina de monedas de oro). En Aguascalientes hay q coger un bus (24$ por persona) para subir a Machupichu. La subida es espectacular, curva contra curva, de 360°, por un camino de ripio, estrecho y en continuo ascenso. ¡Vaya lugar eligiron los incas para construir su ciudad! En lo alto de una montaña muy vertical, rodeada de otras montañas más altas que ella, que la protegen en parte del viento y el frio.
Entramos a Machupichu, tras la compra de la entrada (128 soles peruanos por persona, equivalente a 38€ cada uno). Normalmente hay q comprar los tickets de entrada y del tren con mucha antelación, pero ahora, al ser temporada baja, época todavía de lluvias, pudimos comprar todo en el momento.
El Santuario histórico de Machupichu es una ciudad planificada y construída alrededor del año 1450. Responde a la necesidad de tener un centro religioso, político y administrativo. Fue abandonada en la segunda mitad del siglo XVI, dicen q para que los españoles no la encontraran, y así estuvo abandonada, sólo visitada o habitada por campesinos hasta 1911, año en q el profesor americano Hiram Bingham lo descubriera (y rapiñara todo lo que le interesó). Hoy se encuentra inscrita como Patrimonio Mundial, tanto cultural como natural. Los americanos han devuelto una pequeña cantidad, de escaso valor, de objetos arqueológicos.
La Plaza Sagrada está a 2.453 m de altitud y a ambos lados se distribuyen viviendas y templos, siendo el del Sol el más importante. Es impresionante el aterrazamiento realizado para el sector agrícola, sus sistemas de riego y drenaje, un sistema de canalización específico para el agua potable desde los manantiales hasta las viviendas, creando fuentes y baños, sistemas de desagües, calendario que les marcaba los solsticios y las épocas de siembra y recogida, sistemas de espejos para poder ver y estudiar el sol, torres de observación ... El tallado de la piedra, granito gris, es asombroso y, sin duda, eran unos buenísimos artesanos. Hacían muros y aterrazamientos de varias maneras. La más asombrosa consistía en encajar grandes piedras, de varias toneladas, a modo de rompecabezas, se tallaban aprovechándose al máximo, con muchos ángulos, algunas con más de veinte, y tal perfección, que entre ellas no pasaba ni una hormiga.
La visita a Machupichu permite recorrer toda la ciudad por los dos laterales, separados por la Plaza Sagrada, ver sus viviendas, palacios y templos, recorrer sus calles y fuentes, y divisar la ciudad desde lo alto, subiendo a través de sus terrazas. Todo esto aderezado de unas vistas increíbles. Como estamos al final de la temporada de lluvias el decorado es todo verde y lo llamativo es q este verdor cubre y sube hasta la cima de las montañas, a pesar de la altura. El día no pudo ser mejor, comenzó con nubes altas, apareció el sol cuando ya sólo nos faltaba la zona más alta de aterrazamiento y la más fotográfica y finalizamos sobre las 14:30, cuando empezaba a lloviznear. ¡Eso se llama suerte!!
Volvimos a Cuzco, o Cusco, para pasar un par de días. La ciudad, capital del imperio inca, es muy bonita. Se pueden ver restos, principalmente de muros incas sobre los q se han construído casas, iglesias o conventos.Cuando los españoles derrocaron al imperio inca, entre otras cosas gracias a una argucia para asesinar a su último rey, intentaron la sumision total borrando sus costumbres, forma de vestir, idioma y sobre todo religión; para ello destruyeron todos sus templos y cualquier vestigio de su grandeza, costruyendo en su lugar la catedral, iglesias y conventos, creando la ciudad monumental que hoy conocemos. Cuzco es una ciudad muy turística y muy agradable de vivir y pasear.
Como único punto negativo tengo q señalar la animadversión q hemos percibido entre los peruanos hacia los españoles. Tienen idealizada la civilización inca y nosotros fuimos sus destructores. Hoy, todavía, en charlas ocasionales con nativos, sentimos ese malestar hacia nosotros. En el aspecto positivo, hemos saboreado sus ricas sopas y sabrosa alpaca. ¡Exquisitas!
Seguramente las fotos, aunque vistas mil veces, os harán tener una mejor idea de lo q nosotros hemos podido disfrutar.
Besos y abrazos