sábado, 7 de marzo de 2015

En la civilización. 2015 (El Gran Viaje 35/43)

Hola de nuevo.

Esta entrada es continución de la anterior, en la q comencé hablando de ciudades patrimonio de Bolivia. Os hablé de Potosí,  ahora toca Sucre.

Sucre es también una ciudad colonial, de bonitos edificios, iglesias, catedral y otras edificaciones coloniales. Mucha gente con plata, como dicen por acá, se instala en esta ciudad por ser bonita, llana, a poca altura (2.300 m) en relación a muchos otros sitios del país y con un clima benigno,  pues está en un valle y no hace mucho frio.  Alli decidimos parar tres días para descansar y preparar el resto del viaje.  Nos gustó mucho callejear por la ciudad. Disfrutamos la visita a  sus monumentos desde los tejados. Muy curioso! Y la visita guiada a la Casa de la Libertad fue muy interesante pues refleja toda la historia de Bolivia. 

Fuimos a ver el mercado de Tarabuco, a 65 km de Sucre, un mercado al q acuden gentes de diferentes etnias y villas a comprar y vender todo tipo de artículos. Es un mercado muy colorista, étnico, al q acuden con sus vestimentas típicas. Llevan a la espalda una especie de atillo en el q transportan de todo, incluídos bebés. Son telas fuertes, muy vistosas x sus colores. Estos ropajes se ven también en el resto del país.

Cuando ya teníamos boleto para un bus nocturno hasta La Paz, hubo un bloqueo en la carretera y el viaje no se pudo hacer. Por esta zona uno de los medios de protesta y reivindicación es impedir el paso en las carreteras e impedir la circulación. Así q, al ver q a la mañana siguiente seguía igual, decidimos comprar un boleto de avión, pero no había para ese mismo día. Conclusión, q pasamos cinco días en lugar de tres como estaba previsto. Aprovechamos para ir a la lavandería,  Luis se cortó el pelo, yo fui a teñirme, y definimos totalmente el recorrido del viaje. Nuestra aventura en Sucre no acaba ahí, pues tuvimos un accidente con el taxi q nos llevaba al aeropuerto. Un motorista, en un cruce, se chocó contra la puerta del copiloto, llenando el coche de cristales.  Afortunadamente no hubo ningún herido y a nosotros nos llevó otro taxi al aeropuerto.

¡Por fin llegamos a La Paz! Es una ciudad de dos millones de habitantes,  distribuídos entre el centro y lo q llaman el Alto. Y es q La Paz centro está construída claramente en un valle y las laderas de las montañas están cubiertas de casas.  Lo curioso es q todas estas viviendas se dejan de ladrillo visto (parece q no hay plata para dar cemento) y la impresión es tremenda, pues parece q están a medio terminar.

La Paz tiene poco q ver, alguna de sus iglesias y la catedral, de estilos muy distintos.y la calle empedrada de museos. Lo q sí tiene es mucha vida callejera. Hay cientos de puestos ambulantes q forman grandes mercados. Uno de los mercados más conocidos es el de la brujería. El transporte en la ciudad se hace con unos autobuses muy bonitos, parecen de otea época, y con miles de minicamionetas q  gritan su destino, paran a coger y dejar gente en cualquier parte del recorrido, y q cuestan tres bolivares, 0,6 €. Recientemente se han inaugurado los teleféricos, el rojo, el amarillo, el verde y están en obra otros dos. Es una idea fantástica,  porque son rápidos, no contaminan y suben a distintas zonas del Alto. Nosotros subimos en el rojo, recorrimos parte de la zona y bajamos en el amarillo. Son muy largos y tienen 1 o 2 estaciones intermedias para llegar a más zonas de la ciudad.

No quería hacer una entrada tan larga, pero finalmente me he liado contando cosas.  Ya sí q os dejo con fotos. Nos volveremos a encontrar desde el Lago Titicaca! Besos a todos.

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