Queridos familiares y amigos,
Empezamos nuestra segunda aventura por América en Brasil. Esta vez el viaje esta mucho menos preparado, así q iremos imorovisando. Viajaremos los primeros veinte días con Toñi y Diego, una pareja amigos - familiares de Huelva.
El primer destino ha sido Salvador de Bahia. Estuvimos tres días, aunque con dos hubiera sido suficiente. Es una ciudad de tres millones de habitantes, pero el centro histórico es pequeño, con una gran vigilancia policial, colorista, con monumentos de entre los siglos XVI y XIX, muy pintoresco. Su población es muy negra porque fue puerto de desembarco de esclavos. El Pelourinho, el barrio más turístico, el de más sabor, está en la parte alta de la ciudad; tiene catedral, iglesias, conventos y una edificación de casas de colores q se suceden en las calles empinadas, objeto de muchas pinturas, cuadros y souveniers. Allí se estaban preparando para el carnaval: decoración de las calles con banderines y grandes muñecas, y ensayos de cajas y tambores en patios interiores y en calles. Vimos uno formado completamente por mujeres a excepción del director y su ayudante.
Toda la ciudad de Salvador está rodeada de playas. La más bonita de las q vimos fue la de Embassaí, en la q desemboca un rio q va formando lagunas; se accede a ella por un camino verde y las palmeras se acercan a la arena. El baño q nos dimos fue excepcional porque, además, nos lo dimos prácticamente solos.
El siguiente destino ha sido Rio de Janeiro. Lo más bonito de la ciudad ha sido disfrutar de las vistas de toda la bahía desde el monte de Pao de Açucar y desde el de Corvovado, donde está el Cristo Redentor. La panorámica desde ambas es espectacular pues la bahía de Rio es gigantesca y está formada por muchísimas otras bahías grandes. También desde allí se percibe el perfil de la ciudad intercalándose entre los montes y las zonas de favelas aglomeradas en las laderas. En las Los otros puntos emblemáticos son las dos playas, la de Copacabana y la de Ipanema. Las dos son grandes, largas, anchas, de arena fina y blanca, con aguas cálidas.
Sin embargo, no hemos respirado grandeza, ni grandes hoteles, ni el glamour q esperábamos al hablar de estas playas. Otra sorpresa ha sido el no respirar ningún ambiente carnavalero a una semana de su inicio. Ningún indicio de decoración o ensayo o música. Parece q todo el espectáculo se centra en el sambódromo, paseo q hay en el centro de Rio, con gradas, destinado al desfile. En el programa cultural de enero y febrero hay ensayos de las escuelas de música, visigables los fines de semana, pero nada de ambiente popular en las calles. Sorprende, ¿verdad?
Como curiosidad contaros dos cosas: una, q al montar en el metro, el guardia de seguridad nos mandó cambiar de vagón por estar en uno al q solo pueden subir mujeres. La otra es la cantidad de gente obesa q hay y q se lucen con alegría sin ningůn tipo de pudor. El tópico del cuerpazo brasileño se nos ha ido al traste; ¿estarán resguardados para lucirse en el carnaval? Rio de Janeiro es enorme, 14 millones de habitantes, con atascos de tráfico continuo y con poco mas q ver q lo mencionado.
La estancia en Brasil comenzó como muchas precauciones debido a los avisos continuos del riesgo q se tiene al salir de las zonas turísticas y al caer la noche. Nosotros no hemos tenido ningún problema y poco a poco nos vamos relajando.
Besos a todos.