domingo, 15 de febrero de 2015

Perito Moreno y El Chaltén. 2015 (El Gran Viaje 29/43)

¡Hola¡ ¿Cómo estáis?
Nosotros ya en Calafate, ciudad base para ir al glaciar Perito Moreno. Hemos pasado del calor y agua, al frio y ausencia de vegetación. Ibamos preparados para más frío del q ha hecho. Y es q lo q hace tener más sensación de frío es el viento, q por aquí sopla con energía. Cuando éste se paraba, nos sobraba el abrigo.

Tardamos en conseguir alquilar un coche. Había mucha demanda, los precios son altísimos y los dos lugares abiertos de alquiler no tenían vehículos disponibles. Era domingo y el resto de "rent a car" estaban cerrados, así q recopilamos teléfonos para  q el día siguiente, el lunes, fuéramos los primeros en conseguir uno. Y así fue, a las 9:00 nos aseguraron un coche para una hora y media después e inmediatamente nos dirigimos al Parque del Perito Moreno. ¿Precio? ¡100€ diarios! Y fue barato, el día anterior nos hablaban de 150€. ¡Y además los coches son básicos!  Aquí todo es caro, la entrada al parque también lo fue.

La visita al glaciar se realiza a través de un recorrido con miradores desde los q se ve el frente, los dos brazos del glaciar  desde distintas perspectivas. Ya verlo de lejos impresiona, pues es una lengua inmesa de hielo que discurre por un cañón. De cerca es espectacular por el tamaño, la altura del frente, el color azul añil q surge entre sus grietas y el ruido q se oye cuando se desprenden trozos de hielo. Creíamos q sería más difícil ver desprendimientos, pero nosotros vimos algunos. Escuchar, escuchamos muchos más. A veces, el ruido es atronador para el trozo de hielo q se desprende.

Otra visita fue a los montes del Chantel. Son unos picos jóvenes, escarpados, q se levantan con sus paredes en vertical, sobre todo el pico por excelencia, el Fitz Roy.  Una delicia para los escaladores y un paisaje y oportunidad de senderismo para los q somos menos osados. Aún así, hicimos una ruta de montaña de 8 horas de duración: 4 de ascenso continuo y 3 bajada. El espectáculo, arriba del todo compensó el esfuerzo: estar en medio de las montañas te hace sentir más vulnerable,  muy pequeño, rodeado de la inmensidad de las montañas, glaciares, picos, bosques y praderas infértiles. Las fotos nuevamente hablarán por sí mismas.  Fue tan bonito q nos quedamos con ganas de dedicar otro día más al Chantel, pero no podía ser, el viaje continuaba.

Besos y abrazos.

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