Hola de nuevo.
Os escribo ahora desde Chile. Pasamos desde Argentina en un 4x4 q cogimos junto con otra pareja de jóvenes catalanes. El conductor del coche se llamaba Fabián (de Salta, muy recomendable, 0387 156-055583 es su teléfono) y se gana la vida haciendo traslados a turistas. Un hombre emprendedor, simpático y formal, q nos fue explicando cosas a lo largo del recorrido y nos paraba cuando queríamos para tomar fotos. La carretera fue muy bonita, pasamos x las montañas de los 7 colores, vimos lagunas de sal, desierto de piedra, montañas con nieve y volcanes. Un viaje largo, de 11 horas, pero muy bonito y diverso. Subimos por el lado argentino hasta los 4200 metros de altitud, bajamos de nuevo mucho y pasada la frontera, ya en Chile, cruzando los Andes, alcanzamos los 5000 m. Para sobrellevar el mal de altura ¿sabéis cuál es el remedio? Pues coquear; sí, coquear. Y eso aprendimos a hacer. Consiste en sacarle el jugo a un puñado de hojas de coca q se colocan en el carrillo a modo de caramelo; nunca se mastican, se trata de humedecer y ablandar para extraer sus jugos. Cuando ya no saben a nada, se añaden nuevas hojas y se continúa el proceso. Todo el mundo nos decía q era el único modo de prevenir los síntomas de la altura. A mí sí me valió, Luis pasó un rato malo en el punto más alto. En San Pedro de Atacama compramos una bolsita de hojas secas de coca, caramelos de coca y té de mate de coca. En fin, ¡todo un suvenir sobre la materia!
San Pedro de Atacama es un pueblicio antiguo, pequeño, con edificación de adobe, de planta única, todo él sin asfaltar y muy turistico. Es caro y con mala relación calidad-precio, especialmente en alojamientos y restaurantes. Hay múltiples agencias para contratar tours y conocer distintas zonas del desierto. Nosotros hicimos dos: el valle de la luna y los geíseres del Tatio.
El primero nos sorprendió. Vimos las formaciones de rocas q allá se producen, paseamos x un cañón de piedra, divisamos extensiones blancas, q parecían nieve y son mezclas de sales y cal, escuchamos crugir a las rocas y contemplamos la puesta de sol desde lo q llaman "el coyote". Luego os muestro fotos.
Para llegar a ver las fumarolas de los geíseres del Tatio hay q madrugar. El bus nos recogió en el hotel a las 4:30 am! Llegamos de nuevo a gran altura xq el campo geotérmico está a 4250 m de altitud. Hay geíseres pequeños, grandes, cíclicos, con forma cónica y de piedra. Hubo quien se dió un baño en una piscina natural, y finalizamos en un pueblo, antiguamente dedicado al pastoreo de llamas, y hoy al turismo. Tiene, según nos contó el guía, la iglesia más antigua de Chile. En el camino, vimos vicuñas, flamencos, cisnes andinos, vizcachas y otros pequeños animales cuyo nombre no recuerdo. El tour finalizó a las 12 pm y durante el mismo sufrimos con el mal de altura, cualquier movimiento supone esfuerzo y el dolor de cabeza nos acompañó el resto del día.
Os dejo con las fotos y nos despedimos de todos vosotros con un fuerte abrazo. ¡Hasta la próxima!