domingo, 5 de abril de 2015

Yucatán. 2015 (El Gran Viaje 40/43)

Hola de nuevo a todos.

Nos encontramos en México, en la península de Yucatán. Estamos ya en la parte final del viaje. Aquí dicen que es invierno y final de la época seca y ¡menos mal! porque la temperatura no baja de 28 -32 grados por el día. 

Alquilamos un coche nada mas llegar al aeropuerto, así podíamos hacer el recorrido a nuestro gusto y movernos con libertad. Los precios aquí son mucho más asequibles que en Costa Rica.  Desde el principio nos hicieron gracia algunas de sus expresiones. Os las escribo a continuación e invitamos a unas "coronitas" en Segovia a quien acierte las doce. Ahí van:

- Si toma, no maneje                     - Conceda cambio de luces
- Solicito cajerita.                          - Abarrotes
- Taquería.                                       - Soda.
- Se venden pibes enterrados     - ¡No mames!
- Kahuama.                                     - Simón
- ¡Que pedo! / ¡Que transa!          - ¡Q padre! / ¡Q chingón! / ¡Q chido!

Tras este pequeño juego,  voy a contar nuestro viaje por Yucatán. Comenzamos con la visita a las ruinas mayas más importantes, las de Chichen Itzá, patrimonio de la humanidad. Los mayas construyeron esta ciudad cerca del Cenote Sagrado, una gran y profundo agujero de agua subterránea q permitía aporte de agua dulce a la población. Para ellos el equinocio de primavera marcaba el ciclo de preparación de la tierra para sembrar, y el otoño sería el de la cosecha. La construcción de sus templos-observatorios obedecían a ese objetivo y cada 21 de marzo y septiembre descendía desde la cima a la base de la pirámide el dios, que era una serpiente q se proyectaba como resultado de siete triángulos de luz procedentes de las sombras de las escaleras del edificio durante la puesta de sol. ¡ Increíble! (Pongo una foto con iluminación de ello, no es fácil explicarlo).

También se queda uno anonadado cuando le cuentan que la pirámide cuenta con 91 escalones más uno superior con el q culmina el templo, distribuídos en 9 plataformas (9 meses) en cada uno de sus 4 lados,  formando un total de 365 peldaños, uno por cada día del año. Tenían un gran conocimiento del calendario q era muy importante para su supervivencia.  El calendario maya tiene similitudes con el actual.
La visita a estas ruinas fue dura por la temperatura, la escasez de sombras y el polvo que se levanta con el aire, pero la visita y las explicaciones nos asombraron, así como el espectáculo de luces nocturno q proyectan sobre la pirámide por la noche.

Visitamos un total de cuatro restos arqueológicos: el que acabo de contar, los de Uxmal, Cobá y Tulum. Todos los yacimientos continúan en descubrimiento, limpieza y mantenimiento, pues fueron tomadas por la vegetación hasta su descubrimiento.
• El de Uxmal fue el que más nos gustó, es también grande, pero mucho menos masificado al estar más retirado. Además, la climatología nos favoreció y está respetado el medio en el que se ubica, ofreciendo árboles, verde en el suelo y sombra. Los edificios principales: templos, observatorios, palacios y juegos de pelota se repiten en todas las ciudades, que solían estar amuralladas y con uno o varios cenotes. La pirámide-templo de Uxmal está restaurada sólo por su lado principal y es accesible para los visitantes.
• A la pirámide de Cobá también  se puede subir y como veréis en las fotos, ¡la escalera es terrible!.
• La ciudad de Tulum fue construída al borde del mar tomando un acantilado como defensa, lo que aumenta su valor paisajístico. Fue un importante centro comercial para la época y además fue la última población maya, alrededor del 1.250 dC.

Visitamos poblaciones como Valladolid y Mérida con mucha edificación colonial de la época de los españoles.  Dedicamos gran parte del viaje a las playas del este de la península.  Fuimos a Punta Allen, un pueblo situado al final de un largo cabo y de difícil acceso, pero precioso por su ubicación. Hasta allí llega la barrera de coral que viene desde Honduras. Hicimos snorkel en Akumal donde vimos tortugas marinas nadando a nuestro lado y en Tulum, donde pasamos cuatro días. Aquí,  un barco nos acercó al arrecife y pudimos disfrutar de los corales; vimos calamares y bastantes peces de colores.

No se puede abandonar la zona sin haber visitado sus cenotes. Hay muchísimos y los hay de muchos tipos. En unos es posible bañarse y en otros no, unos son agujeros profundos y otros han rebosado agua formando pequeñas lagunas, unos son más transparentes q otros,  algunos tienen cuevas a las q se puede acceder buceando y otras son sólo para snorkel. En cualquier caso, bañarse en agua dulce, en aguas cristalinas, con el sol entrando en ellas ha sido un verdadero placer, refrescante, en una zona de tanto calor.

Y como en los periodicos, dejo  un pasatiempo para el final. Para aquellos que tengan buena vista  e imaginacion, (no sé si también hará falta una impresora) hay que encontrar las 13 iguanas de la foto.

La próxima entrada será básicamente de fotos y se basará de nuevo en un juego. Hasta ese momento, me despido con un fortísimo abrazo.

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