Este viaje fue producto de la insistencia de mi hijo por hacer un viaje familiar, que supusiera un poco de aventura, de experiencias y entornos distintos a los habituales. Al ser cinco los viajeros, había que elegir un lugar al que ninguno hubiéramos viajado. De ahí, salió Panamá, centro del mundo, corazón del universo, según palabras de una panameña en cuya casa nos alojamos por unos días, al finalizar el viaje.
Todo el viaje estaba perfectamente planificado por Luis, mi marido, quien dedicó muchas horas y días para determinar el recorrido, el coche, los alojamientos e incluso, algunos parkings donde dejar el coche. De esta manera, con confianza en él todos íbamos tranquilos hacia Panamá.
El viaje empezó con tranquilidad, en vuelos distintos unos y otros. Así que, cuando llegamos al hotel de Ciudad de Panamá, ya habían hecho el cheking mi hija Patricia y su novio Dani. Besos y abrazos en el encuentro, visita de habitaciones, entusiasmo compartido por los días venideros.... Salimos y llegamos el mismo día, pero con 10 horas de vuelo encima, con lo cual, nos fuimos pronto a dormir, pues el programa era duro para el día siguiente.
Tras un buen desayuno en la terraza del hotel Ojos del Rio, fuimos a comprar tarjetas SIM y a alquilar un coche. Aunque son dos cosas sencillas, todo lleva su tiempo. La compra de las SIM requirió de casi una hora, pues son muchos los datos y requerimientos que tienen que introducir en el lugar donde se haga. El carro, como dicen allí, estaba ya visto por Internet, pero había que acordar tipo de seguro. Los precios son altísimos; tras la información en dos compañías nos quedamos con Thrifty Car Rental, con la que ya Luis, había hablado y tenía todos nuestros datos. Un automático, Hyunday, amplio para los cinco y con dos conductores. Nada más salir, nos dimos cuenta que no teníamos matrícula delantera, así que volvimos a la agencia de alquiler y allí, en el parking, vimos que ninguno la tenía. Fijándonos en los coches que circulaban, comprobamos que los autos solo llevan placa de matriculación en la parte trasera. Con esta novedad, comenzamos nuestro recorrido por Panamá.
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| Buses en Panamá |
Contentos, rumbo a Boquete, fuimos parando para comprar agua, unas neveras para llevar comida fresca para desayunos y viendo lo que nos ofrecían los supermercados. Una parada ràpida a comer en un autoservicio de carretera y llegada a la provincia de Chiriquí. Un total de 424 km que recorrimos por la autopista Panoamericana a excepción de la última parte, ya de carretera ordinaria. El paisaje nos decepcionó, estaba muy modificado. Nos llamó la atención que la autopista ofrecía frecuentemente "retornos", con un carril que giraba 360 para cambiar de sentido. Hay mucha policía controlando la velocidad con radares de mano. Los autobuses y camiones eran muy curiosos, tipo película americana y hay montón de furgonetas que ofrecen transporte entre poblaciones, tanto de corto como de largo recorrido.
| Casa den Boquete |
Llegamos a la casa que teníamos alquilada. Una casa independiente, con terreno alrededor y zona ajardinada para desayunar y tomar algo fuera. Una casa de campo, en una pequeña urbanización de chalets similares. Allí un cajetín con clave nos daba acceso a las llaves de la casa. Estuvimos muy agusto y cómodos. Pronto fuimos a conocer el entorno y buscar un lugar donde cenar y, en las cercanías, entramos Mistique Garden, un lugar curioso, con amplia terraza, con un carácter religioso en el que no vendían cerveza, así que nos conformamos con agua y una comida rica con patacones, yuca y/o arroz acompañando a las quesadilla, pollo, pescado o similar.
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| Ruta de las 3 cascadas |
papas y/o yuca. A veces, también verdura salteada. Ofrecían ensalada que nosotros nunca nos atrevimos
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| Paseo por Boquete |
Comenzamos la jornada con la ilusión de conocer el punto fuerte del viaje: Bocas del Toro. Es la capital de la provincia del mismo nombre y está en Isla Colón. Las islas de Bocas del Toro son parte de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera declarada por la UNESCO, hogar del primer parque nacional marino de Panamá. El archipiélago parecía ser ideal para buceo, snorkel, surf y playas caribeñas.
| Casa en Bocas |
| Cayo Coral |
El tour por el parque marítimo nacional fue precioso. Nos llevaba el dueño de la embarcación, un chico joven, de 19 años, que nos acompañó todo el día. Cayo Zapatilla, es el punto fuerte, tiene unas playas preciosas, blancas, con palmeras, de aguas cálidas y transparentes. Es la isla más alejada y la más valorada. Allí nos bañamos, hicimos snorkel y disfrutamos muchísimo del entorno. Fuimos a Playa Coral donde comimos en un sitio delicioso, en unas cabañas sobre el mar. Un paisaje único, precioso, sobre unas aguas turquesas y transparentes, donde hicimos bastantes fotos. Finalizamos el tour yendo hacia una zona donde se divisan ballenas, pero por la tarde no tuvimos suerte y no vimos ninguna. Nos dejó nuevamente en Bocas, en una zona más cercana al alojamiento desde la que fuimos caminando deseando darnos una ducha para quitarnos el agua y la sal de todo el día.
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| Cayo Zapatilla |
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| Barco contratado |
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| Old Bank. Bastimentos |
Los precios de los tours eran muy altos, 65$ por persona. Muchos estaban ya completos, así que había pocas posibilidades de negociación; lo conseguimos por 60$. El trayecto fue largo, a más de 1 hora de viaje en barco. Formábamos un grupo de unos 15 turistas que seguíamos las indicaciones del guía quien nos iba indicando dónde echarnos al agua, para luego ir descubriéndonos estrellas de mar, tiburones, algún pez aguja y una zona pequeña de corales y peces de colores. La comida se hizo en una de las playas, donde el barquero nos ofreció spaguetis y agua, seguido de fruta: piña, melón y sandía. Era importante no situarse debajo de palmeras que tuvieran cocos, pues no es raro que éstos caigan al suelo, pudiendo ocasionar un buen susto a los que descansan bajo ellos. Fue un día de agua, sol, playa y vida marina. Estuvo bien, pero en cuanto a corales y peces, hemos visto muchos otros lugares con mayor diversidad de vida marina.
Santa Catalina, a pesar de ser incipiente en su infraestructura, la oferta es de baja calidad y muy cara. el hotel en el que estuvimos, "Sunset Catalina" fue primario y el más caro de todo el recorrido. Allí pasamos dos noches, cenando ambas en el mismo sitio, pues encontramos una terraza fresca, con distintas opciones de comida. Curiosidad: era Viernes Santo y desde el día anterior no se podían comprar cervezas ni bebidas alcohólicas en lugares públicos, salvo que lo hicieras con prudencia.
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| Isla Coiba |
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| Isla Coiba |
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| Casa de C.Panamá |
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| Casa de C.Panama |
Unas cuantas manzanas anteriores a la zona histórica, atravesamos barrios, con verjas, concertinas en los muros, un ambiente muy depauperado, con infraviviendas, que nos dejó tan perplejos que preguntamos a la policía que estaba en las inmediaciones del casco histórico si era seguro dejar el coche y pasear tranquilamente. Comprobamos en seguida que toda esta zona turística es paseable, segura y por ella nos movimos los días siguientes. Era ya tarde, así que tras un corto paseo, cenamos y volvimos a la casa.
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| Mirador del Canal de Panamá |
Comimos bastante tarde en Shelter Bay Marina, en un puerto deportivo y ya de vuelta a la ciudad, tuvimos la suerte de ver monos saltando entre árboles, lo que nos dejó un buen sabor de boca de la jornada. Acabamos la jornada conociendo el Paseo Amador, lugar de esparcimiento y ocio de la ciudad, repleto de restaurantes y locales con amplia zona de paseo marítimo que lo hace muy agradable. En el "Praia" tomamos unas cervezas y picamos algo entre todos, pues hambre no teníamos. Este bar-disco-restaurante es uno de los de más de moda de la ciudad, así que lo disfrutamos desde la terraza superior del local.
Paseamos a la luz del día por la ciudad, unas horas antes de que los tres jóvenes volvieran a España. Caminamos por la calle de los sombreros, por el casco viejo, por plazas y placitas, disfrutando de los últimos momentos juntos. Realizamos algunas compras, hicimos fotos, etc. Ellos ya se iban; nosotros nos quedábamos hasta el día siguiente que volábamos hacia R. Dominicana.
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| Calle de los sombreros |
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| Ciudad financiera al fondo |
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| Diego negociando |
Tardaban muchísimo cuando recibo un whasApp de Diego diciendo que está negociando con María Fernanda. Unos indígenas habían cortado la carretera con troncos de árboles en ambos sentidos solicitando algo a los políticos. María Fernanda era la cabeza visible de la protesta y todo el mundo la obedecía, respetaba y se dirigía a ella en busca de procedimientos. Y allí estaba Diego, hablando con ella, explicándole que éramos cinco, que poco podíamos ayuda a la causa y sin embargo el perjucio de perder el avión era enorme. Tras síes y noes, dudas y certezas, me mandó un mensaje de que avanzáramos y adelantármos a toda la fila. Todos nos miraban, recogimos a Patricia y al llegar al corte, viendo todavía dudas en los rostros de Maria Fernanda y sus seguidores, Luis y Diego ayudaron a mover los troncos y, no sin dificultad, pudimos pasar entre coches maniobrando entre ellos pero con resultado exitoso. ¡Qué bien se lo montó Diego! Nos libró de una buena, pues esos cortes duran horas y muchos de ellos, días.
A continuación dejo un video resumen de momentos distintos a lo largo del viaje que hizo Diego, recopilando fotos y pequeños videos.
Nos vamos a R. Dominicana ¡Hasta pronto!

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